29 de mayo de 2016

Yomi, La Tenebrosa Tierra De Los Muertos

Un breve paneo para comprender la historia…

La mitología Japonesa relata que los primeros dioses convocaron a dos criaturas divinas, Izanagi –el macho- e Izanami –la hembra-, para la creación de la primera tierra –es decir, Japón- y como ayuda les otorgaron la Lanza De Los Cielos llamada “Amenonuhoko”. 

De su primera unión surgieron: Hiruko –Infante Del Agua- y Awashima –Isla De Burbujas- pero al haber sido mal concebidos, no fueron considerados dioses. Corregido el error surgieron las ocho grandes islas de la cadena Japonesa: Awazi, Iyo, Ogi, Tsukusi, Iki, Tsusima, Sado y Yamato.

Luego de crear seis islas mas y muchas deidades, Izanami murió dando a luz al infante Kagutsuchi –encarnación  del fuego- o Ho-Masubi –causante  del fuego- y fue enterrada en el “Monte Hiba”. Dominado por la cólera, Izanagi mato a este ultimo infante, acto por el cual surgieron mas deidades.

La Tenebrosa Tierra De Los Muertos


La desazón por la muerte de Izanami llevo a Izanagi a emprender un viaje a “Yomi” –La Tenebrosa Tierra De Los Muertos-. Allí la oscuridad eterna reinaba y fue ésta, mas algunos otros detalles, las únicas diferencias que Izanagi encontró con su mundo terrenal. La ausencia de luz y vida –aquello a lo que él estaba acostumbrado-, lo sofocaba en demasía, así que se apresuro a buscar a Izanami para volver con ella a casa.

Al encontrarla, las sombras no le permitieron verla completamente ya que ocultaban su apariencia. Izanagi le pidió entonces a su amada, que regresara con él y ella le escupió en la cara. Este fue el indicativo de que era ya muy tarde, puesto que había probado el alimento del inframundo y ya no podía volver a la vida. Así fue como Izanami expreso sus deseos de que él se quedase allí con ella por toda la eternidad en la oscuridad de Yomi. Pero Izanagi no acepto, mas entonces logro convencerla de retornar al mundo superior. Ella solo puso una condición: necesitaba dormir y el no podía ingresar a su habitación. Mientras ella dormía cobijada en las sombras, Izanagi rompió su palabra e ingreso a la oscura morada. Allí tomo el peine con el que Izanami sostenía su largo cabello y lo encendió cual si fuera una antorcha. Al instante, la explosión de luz bañó la horrible forma en la que estaba Izanami: la belleza y gracia de su cuerpo había desaparecido y dado paso a gusanos y asquerosas criaturas que se arrastraban por la carne en descomposición.

Izanagi perdió el control y gritando desaforadamente, comenzó a correr para volver a la vida y escapar de su esposa muerta. Al escuchar los gritos, Izanami despertó y llorando se lanzo en su persecución. Para esto comandó a las “Shikomes Salvajes” –o mujeres asquerosas- para perseguirlo y atraparlo. En pleno escape, Izanagi lanzo su gorro el cual se convirtió en un racimo de uvas negras e hizo tropezar a las Shikome. Mas eso no las detuvo y continuaron su búsqueda. Entonces lanzo su peine que se convirtió en un grupo de brotes de bambú. En ese momento las criaturas de Yomi se sumaron a la persecución. Izanagi orinó en un árbol del cual se origino un gran rió que aumento su aplomo y luego les lanzo melocotones. Nada de esto las detenía, ni retrasaba, mas al encontrarse cerca de los limites de Yomi, Izanagi sabia que muy pronto estaría libre.

Al llegar a la entrada de Yomi, empujo un canto rodado en la boca de la caverna dejando a Izanami atrapada tras la impenetrable barricada. Entonces ella gritó que si no la dejaba salir, mataría mil residentes vivos cada día. Al escuchar estas palabras, Izanagi le contesto que si ella hacia eso, él le daría vida a mil quinientos.

Y ese fue el comienzo de la muerte… a manos de la orgullosa Izanami, la esposa abandonada por Izanagi. 


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