Todo y Nada

Clamas, gimes y derramas lágrimas. Tras horas y horas de una cruel y sostenida batalla en pos de la salida –una salida que en realidad preferirías no tomar para quedarte quieto y en paz-, logras abandonar tu oscuro y cálido refugio. Un insignificante espacio que te abraza, comprime y contiene, y que comparado con el universo entero no es nada. Tu cuerpo entero tiembla y por fin conoces el frío inmaculado que jamás habías soñado, pudiera existir... un frío que quema tu piel, la rasga y retuerce arrancando desgarradores gritos de tu garganta. Abres tus ojos y no puedes ver... todo es nebuloso y cegador. Frías  garras recorren tu indefensa anatomía, la palpan y la aprietan y no puedes detenerlas. Los sonidos llegan a tus oídos como afiladas cuchillas que perforan tu cabeza, girándola sin cesar, tornando tu mundo en un eterno caos de inseguridad. Ya no tienes el control. Lo has perdido y lo sabes, lo sientes y no puedes hacer nada para evitarlo, para evadirlo. Dicen que abandonamos este mundo en la misma forma en que venimos: despojados y vacíos por fuera, mas llenos de confusión, tristeza, frustración y enojo, por dentro. Así te sientes, así vives este memorable instante: confuso, porque muy a tu pesar, lo inevitable debe suceder; triste, porque no sabes que le depara tu alma lo que viene; frustrado, porque en vano intentaste permanecer a salvo en tu refugio; enojado, porque lo primero que sentiste fue la desolación de una completa desnudez ante un universo vil y despiadado.
Bienvenido, es tu primer día de vida...

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Todo y nada by Silvana Rimabau is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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