Y Sin Embargo

Si relatara el instante en el que todo comenzó; ese preciso instante en el cual la necedad circundante, maliciosa y expectante manipuló severa y cruel mi destino... un destino sellado y escondido para no ver jamás la luz, no podrías creer mis palabras. Si te dijera que mis deseos fueron aplastados sin piedad, y a sabiendas de las consecuencias que podrían suceder miraron de soslayo y rieron entre dientes, voltearías el rostro ocultando el pavor. Si intentara explicar cómo, cuándo y porqué descubrí por fin que el único camino ante mí era irrefutablemente nefasto, y sin importar cuánto gritara, mi voz moriría indefectiblemente en la nada, contendrías la respiración. Si te contara cada uno de los pensamientos que me arrebataron noche tras noche, arropándome en sensaciones y sentimientos volátiles y místicos para intentar –al menos por unos instantes-, un segundo de paz y armonía, tomarías mis manos entre las tuyas para confortarme. Si tan solo pudiera elevar mi voz –que luego de tanto tiempo ya no parece ser la mía- y acercarla a tus oídos; extender mis manos –que parecen aferradas a ese dolor inmemorial- y rozar tu rostro ahora sereno; estirar mi cuerpo entero –hacia un cielo tan lejano como frío- y acurrucarme en tus brazos; abrir mis ojos –que de tanto llorar arden en el fuego del recuerdo- y ver por única vez la verdad en tus pupilas... si tan sólo pudiera. Y sin embargo no puedo, ya que no tengo destino, ni voz, ni deseos, ni ojos, ni manos, ni cuerpo más que el fue tuyo. Yo no tengo nada ya que soy tu alma... el alma que has dejado escapar aquel día que cumpliste la promesa de morir.    

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Y Sin Embargo by Silvana Rimabau is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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